No hay que reconstruir vulnerabilidad

Después de un terremoto la presión por reconstruir rápido es enorme, y es comprensible. Pero reconstruir igual que antes, en el mismo lugar y con los mismos sistemas, es volver a construir el riesgo que produjo el desastre. Lo vemos hoy en Venezuela, y es una lección que también vale para Chile.

Qué significa “reconstruir vulnerabilidad”

  • Volver al mismo lugar sin estudiarlo: laderas inestables, quebradas, suelos que amplifican el movimiento o que pueden licuarse, o terrenos sobre fallas activas.
  • Repetir el mismo sistema estructural: pórticos sin muros, fachadas y tabiques de ladrillo hueco que se desprenden y generan caos.
  • Ignorar la amenaza real: diseñar para un sismo menor que el que efectivamente puede ocurrir en la zona.
  • Lo transitorio que se vuelve permanente: viviendas de emergencia que se quedan por años, algo que Chile también ha vivido.

Cómo hacerlo mejor

  • Estudiar antes de diseñar: amenaza sísmica local, fallas activas y suelo, incluido el riesgo de licuefacción.
  • Elegir sistemas robustos: estructuras con muchos muros en varias direcciones, que si bien se pueden dañar tienen una baja probabilidad de colapsar.
  • Proteger lo esencial: la aislación sísmica y los disipadores de energía permiten que hospitales y otras instalaciones críticas sigan operando después de un sismo, cuando más se necesitan.
  • Hacer cumplir la norma: una buena norma solo protege si se aplica completa, con revisión independiente y fiscalización.
  • Planificar el territorio: incorporar las fallas activas y las zonas de riesgo en los planes reguladores, y fijar plazos reales para las soluciones de emergencia.

Reconstruir es una oportunidad: la de dejar a la comunidad menos expuesta que antes del terremoto.

En los medios

¿Por qué colapsaron tantos edificios en Venezuela? Lo que Chile aprendió

En junio de 2026 dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por unos 40 segundos, sacudieron el norte de Venezuela. La Guaira, en la costa cercana a Caracas, concentró la mayor parte de los edificios colapsados. Las imágenes impactaron, pero el tipo de daño no fue una sorpresa para la ingeniería sísmica: casi todo lo que vimos ya se había observado en terremotos anteriores y está descrito en las normas.

Qué vimos

Varios factores se sumaron:

  • Cercanía de la fuente. En Venezuela las fallas cruzan el territorio o corren junto a la costa, y el sismo fue superficial. Mientras más cerca está la falla, mayores son las intensidades del movimiento.
  • Severidad extrema. Era la primera vez en cerca de un siglo que ocurría un sismo de magnitud 7 en la zona, y la norma vigente no le asignaba la máxima intensidad del país. El sismo fue mucho más severo que lo previsto.
  • Suelos. Las arcillas, frecuentes en climas tropicales, amplifican el movimiento más que los suelos rígidos.
  • Sistemas estructurales frágiles. Edificios de pórticos (vigas y columnas) sin muros, fachadas y tabiques de ladrillo hueco que se desprenden, y edificios al borde de laderas sin la robustez adicional que requieren.
  • Antigüedad. Muchos de los edificios que cayeron son de décadas pasadas. La norma venezolana de 2019 no se aplica a construcciones anteriores.

Por qué es poco justificable después de 1980

Hoy, mientras no se construya sobre la falla, es posible reducir considerablemente la probabilidad de colapso. Las herramientas técnicas para lograrlo están disponibles desde hace décadas, y por eso es poco justificable que edificios construidos de 1980 en adelante tengan colapsos catastróficos.

El problema de fondo es la falta de reserva. Edificios muy ajustados, con poca capacidad adicional, convierten cualquier error en la norma en un colapso. Y una buena norma no basta si no se aplica completa: la normativa venezolana es técnicamente sólida, pero sin una institucionalidad fuerte que la haga cumplir, no protege.

El duro aprendizaje de Chile

La ventaja chilena tiene raíces históricas. Entre 1906 y 1910 el país adoptó sistemas constructivos pensados para resistir y limitar daños en sismos, y desde hace más de un siglo nuestros edificios usan una gran cantidad de muros de hormigón en varias direcciones. Esos muros dan una gran reserva de resistencia: un edificio puede dañarse con una baja probabilidad de colapsar, e incluso volcado de costado mantiene espacios de sobrevivencia.

El concepto de diseño chileno es precisamente que, si un sismo supera la norma, el edificio tenga reserva. Así, un error normativo significa más daño o un costo de reparación mayor, pero no necesariamente colapso. El 27F lo demostró: las fuerzas registradas superaron ampliamente las previstas por la norma y aun así hubo muy pocos colapsos de edificios.

A eso se suma la institucionalidad: revisores sísmicos obligatorios por ley que validan la aplicación de la norma, constructoras que la respetan y usuarios que, en general, no eliminan muros ni cambian usos sin un estudio.

Para llevarse

  • La magnitud no explica por sí sola la destrucción: importan la distancia a la falla, el suelo y, sobre todo, cómo se construyó.
  • Las estructuras con muchos muros tienen una probabilidad de colapso mucho menor que los pórticos sin muros.
  • Una buena norma necesita instituciones que la hagan cumplir. Chile también tiene fallas activas, como la de San Ramón, que podrían generar aceleraciones similares a las de Venezuela.

En los medios

“No hay que reconstruir vulnerabilidad” (El Mostrador)

Entrevista en El Mostrador sobre el terremoto de Venezuela, lo que explica el nivel de daño y las lecciones para la reconstrucción.

Resumen

  • Fue un doble sismo (magnitudes 7,2 y 7,5, separados por unos 40 segundos) con epicentro cercano a la costa y a zonas pobladas.
  • El daño se explica por la cercanía de la fuente, la extrema severidad del sismo, la amplificación del suelo y la antigüedad de muchos edificios. La norma venezolana de 2019 no se aplica a las construcciones anteriores.
  • Chile usa desde hace más de un siglo una gran cantidad de muros de hormigón en varias direcciones, que permiten que un edificio se dañe con una baja probabilidad de colapsar.
  • La probabilidad de que se active la Falla San Ramón es baja, pero debe incorporarse en la planificación urbana y no se debe construir sobre fallas activas.
  • Aislación sísmica y disipadores permiten que hospitales sigan operando tras un sismo. Antes de diseñar hay que estudiar el suelo, incluido el riesgo de licuefacción.
  • La reconstrucción no debe repetir la vulnerabilidad, y las viviendas de emergencia no deben quedarse por años.

El Mostrador, 22 de julio de 2026. Leer la entrevista completa →

“Es poco justificable, de 1980 en adelante, tener colapsos catastróficos como el de Venezuela” (El País)

Entrevista con El País sobre las diferencias entre Chile y Venezuela frente a los terremotos, y por qué los colapsos observados eran evitables.

Resumen

  • Distancia a la fuente: en Venezuela las fallas cruzan el territorio o están en la costa, lo que produce vibraciones muy intensas. En Chile la subducción está más lejos de las ciudades, pero fallas como la de San Ramón pueden generar aceleraciones similares si se activan.
  • Sistema estructural: los sistemas con muros tienen muy baja probabilidad de colapso. Los pórticos sin muros y las fachadas de ladrillo hueco son mucho más frágiles.
  • El colapso es evitable: mientras no se construya sobre la falla, hoy es posible reducir considerablemente la probabilidad de colapso. Desde 1980 en adelante es poco justificable tener colapsos catastróficos.
  • Reserva de capacidad: el diseño chileno busca que, si un sismo supera la norma, el edificio tenga reserva. Un error normativo significa más daño o reparación, pero no necesariamente colapso.
  • Institucionalidad: en Chile ayudan los revisores sísmicos obligatorios por ley, constructoras que respetan la norma y usuarios que no eliminan muros.

El País, 28 de junio de 2026. Leer la entrevista completa →

¿Por qué se han derrumbado tantos edificios en el terremoto de Venezuela? (El País)

El País analizó por qué los terremotos de Venezuela derribaron tantos edificios y por qué Chile resiste mejor. Participé en la nota junto a Sergio Barrientos (Centro Sismológico Nacional) y Marcelo Lagos.

Resumen

  • Al comparar terremotos hay que considerar el tipo y severidad del sismo y la distancia de las zonas pobladas al epicentro.
  • La ventaja chilena tiene raíces históricas: la adopción temprana, entre 1906 y 1910, de sistemas constructivos pensados para resistir y limitar daños en sismos.
  • Los edificios con muros estructurales limitan el colapso y el daño en fachadas y tabiques. Los edificios de vigas y columnas, muy usados en Venezuela, son mucho más propensos a colapsar al compararlos con estructuraciones con muchos muros.
  • Los otros expertos destacan que el sismo fue superficial y muy cercano a las ciudades, y que conviene estudiar también los edificios que resistieron.

El País, 26 de junio de 2026. Leer el artículo completo →