No hay que reconstruir vulnerabilidad

Después de un terremoto la presión por reconstruir rápido es enorme, y es comprensible. Pero reconstruir igual que antes, en el mismo lugar y con los mismos sistemas, es volver a construir el riesgo que produjo el desastre. Lo vemos hoy en Venezuela, y es una lección que también vale para Chile.

Qué significa “reconstruir vulnerabilidad”

  • Volver al mismo lugar sin estudiarlo: laderas inestables, quebradas, suelos que amplifican el movimiento o que pueden licuarse, o terrenos sobre fallas activas.
  • Repetir el mismo sistema estructural: pórticos sin muros, fachadas y tabiques de ladrillo hueco que se desprenden y generan caos.
  • Ignorar la amenaza real: diseñar para un sismo menor que el que efectivamente puede ocurrir en la zona.
  • Lo transitorio que se vuelve permanente: viviendas de emergencia que se quedan por años, algo que Chile también ha vivido.

Cómo hacerlo mejor

  • Estudiar antes de diseñar: amenaza sísmica local, fallas activas y suelo, incluido el riesgo de licuefacción.
  • Elegir sistemas robustos: estructuras con muchos muros en varias direcciones, que si bien se pueden dañar tienen una baja probabilidad de colapsar.
  • Proteger lo esencial: la aislación sísmica y los disipadores de energía permiten que hospitales y otras instalaciones críticas sigan operando después de un sismo, cuando más se necesitan.
  • Hacer cumplir la norma: una buena norma solo protege si se aplica completa, con revisión independiente y fiscalización.
  • Planificar el territorio: incorporar las fallas activas y las zonas de riesgo en los planes reguladores, y fijar plazos reales para las soluciones de emergencia.

Reconstruir es una oportunidad: la de dejar a la comunidad menos expuesta que antes del terremoto.

En los medios

Sus comentarios

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.