Fallas geológicas activas y la nueva NCh433: lo que cambia al construir

Durante décadas el diseño sísmico en Chile se concentró, con razón, en los grandes terremotos de subducción, que ocurren frente a la costa (interplaca) y bajo chile continental (intraplaca) y con mucha frecuencia. Pero el territorio tiene otra fuente de peligro, menos frecuente y más cercana: las fallas geológicas activas. La nueva NCh433:2026 las reconoce explícitamente por primera vez.

¿Qué es una falla activa?

Los terremotos de subducción se generan en el contacto entre la placa de Nazca y la Sudamericana, a decenas de kilómetros de las ciudades. Los sismos corticales, en cambio, ocurren en fallas superficiales dentro del continente, a veces justo debajo de zonas pobladas. Son mucho menos frecuentes, pero cuando ocurren pueden romper la superficie y producir aceleraciones localmente mucho mayores. El terremoto de Venezuela de 2026 es un recordatorio de lo que puede pasar.

Chile tiene cerca de mil fallas activas o potencialmente activas. Entre las más conocida esta la Falla San Ramón, que recorre unos 50 km del piedemonte de Santiago, en comunas donde viven casi dos millones de personas. Su último gran sismo ocurrió hace unos 8.000 años, pero eso no significa que no haya que hacer nada: una falla puede pasar miles de años sin un gran terremoto y seguir siendo peligrosa.

Qué cambia con la nueva NCh433

Participé en el comité del INN que elaboró la actualización, la más importante de la norma en más de 15 años. Los cambios principales:

  • Resuelve las diferencias entre la NCh433 de 2009 y el Decreto 61 de 2011, que convivieron durante unos quince años.
  • Combina el enfoque probabilista con uno determinista, que antes no se consideraba.
  • Los proyectos cercanos a fallas activas deberán hacer estudios adicionales. La norma no prohíbe construir cerca de ellas, pero exige reconocerlas y evaluar su riesgo. Construir sobre la falla queda excluido de esta norma.

Con la información disponible hoy, ya no es posible ignorar la existencia de estas fallas.

¿Qué significa para quien vive o construye cerca de una falla?

No se trata de alarmarse, sino de aprender a vivir con ella. La probabilidad de que la Falla San Ramón se active en un período determinado es baja, pero las consecuencias serían grandes, así que el riesgo debe gestionarse:

  • Incorporar las fallas activas en la planificación urbana y no construir sobre ellas.
  • En proyectos cercanos, hacer los estudios de amenaza y de suelo que exige la norma antes de diseñar.
  • Dar especial atención a instalaciones esenciales, como hospitales, que deben seguir operando después de un sismo.

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